Capítulo 1 – Joanne

31 Enero 2008 at 5:01 pm (Capítulo 1, Introducción)

La fría brisa nocturna, helada como un hálito del más allá despertó a la joven Joanne de su ligero sueño.Empapada en sudor e inquieta se levantó al ver que la ventana de su habitación estaba abierta de para en par, meciendo las vaporosas cortinas blancas cual fantasma intentando llegar a ella.
Al otro lado, las calles de Brasov, una de las más importantes ciudades de Valakia, desiertas a esa hora, solo estaban ligeramente iluminadas por el inseguro reflejo de las llamas encendidas en toscas antorchas.

Su juventud, tan solo 18 años, le transmitía aún inseguridad y miedo en estas noches, sobretodo cuando no recordaba haber dejado la ventana abierta, como sucedía en esta ocasión.
Con paso inseguro y adormecido intentaba alcanzar la ventana, cruzando la espaciosa habitación al ritmo que su corazón palpitante le permitía.

Al separarse unos pasos del lateral de su cama un rápido viento corrió tras ella, tan solo un instante, casi como si alguien hubiera pasado rápidamente a sus espaldas. Ella por su parte, solo veía sombras, sin embargo poco a poco sus ojos distinguían formas a su alrededor.
¿Había alguna figura en el rincón más alejado de la habitación?

Sus ojos, reflejo del profundo terror que empezaba a experimentar no lograban discernir nada entre tanta sombra. Su joven y voluptuoso cuerpo se marcaba intensamente bajo su blanco camisón, debido al frío y el miedo.
Mientras, al otro lado de la ventana el viento empezó a soplar con más intensidad y oscuras nubes se congregaban tapando las estrellas y presagiando una enorme tormenta.

Joanne, en su desesperación, reculó en sentido contrario a la figura que acababa de descubrir en la oscuridad de su habitación.
Paso a paso intentaba alejarse de ella, al tiempo que se acercaba al pomo de la puerta. Sin embargo, lejos de alejarse de la figura que la atormentaba, esta empezó a moverse, lenta pero inexorablemente hacia la hermosa joven, recortando distancia, convirtiéndose en un cuerpo sólido cada vez más grande, más imponente.

La mano de Joanne, palpaba el aire intentando aferrar algo, encontrar algún objeto, llegar a su libertad. Finalmente rozó con la punta de los dedos algo metálico, era el pomo de la puerta, y su escapatoria frente a la forma que pronto la alcanzaría.

La oscura figura medía al menos dos metros, amenazante, despedía un intenso olor a podredumbre que inundaba la habitación y embargaba a la joven, abotargando sus sentidos, provocándole náuseas y la práctica pérdida del sentido.

Joanne consiguió coger bien el objeto metálico, asió con fuerza el pomo de la puerta y empezó a girarlo lo más rápido que podía, con el pulso y la respiración acelerados, sonoramente cortos y sudada a pesar del frío. Empezó a empujar la gruesa y pesada puerta, intentando que cediera pronto a sus grandes esfuerzos, poniendo toda su voluntad e intentando superar el horror que estaba viviendo.

Justo en el momento en que lograba que la puerta cediera, la luz y el estruendo de un poderoso rayo que iniciaba la tormenta que los oscuros nubarrones presagiaban, permitió ver a Joanne, como la figura se estiraba en toda su grandiosidad lanzándose hacia ella.

La fuerte y breve luz descubrió unas grandes manos acabadas en garras que se lanzaban hacia su cuerpo mientras dos enormes alas, oscuras, como si de un murciélago se tratase, se abrían en toda su amplitud, arañando las paredes y techo de la habitación, derribando objetos, y permitiendo que el asombroso ser se impulsase a una velocidad fuera de lo común, hacia la joven Joanne.

Sin embargo su juventud le permitió saltar al corredor existente más allá de la puerta ya abierta, mientras la fuerza con que se impulsó la criatura propició que pasase sobre la muchacha rompiendo a su paso la pared con la que topó al encontrar el vacío donde debía estar el cuerpo de su presa.

Esto permitió a Joanne levantarse y empezar a correr con todas las fuerzas que sus temblorosas piernas les quedaba, aprovechándose de que el diabólico ser había quedado semienterrado en los escombros del muro derribado.

El hecho de que Joanne viviera sola en un suntuoso y enorme palacio, apartado del bullicioso centro social de Brasov, no ayudaba a que la joven albergara esperanzas de recibir ayuda de alguien que pudiese escuchar el gran estruendo que su percance estaba propiciando.

Su dormitorio, situado en la planta más alta de la mansión, distaba tres pisos de la puerta principal, mediante una enorme e inacabable escalera de caracol que descendía a través del centro del palacio y desembocaba en pleno recibidor de la casa.

Se había librado por poco de la primera embestida de la aterradora criatura, sin embargo sabía que no correría la misma suerte si había una segunda. En su caída, el ser había conseguido rozarla arrancando parte de su camisón y dejando al descubierto su hermosa pierna derecha. Un profundo dolor en la parte izquierda de su cadera indicaba que en el forzado salto se había fracturado parcialmente al caer, y aunque en estos momentos la adrenalina y el terror no le permitían parar, pronto notaría las consecuencias.

Mientras bajaba el primer tramo de escaleras un enorme estruendo en el piso superior indicaba que la criatura se había liberado, y si no era más rápida, pronto no tendría escapatoria.

El aullido del viento erizaba la piel de Joanne, mientras la incesante tromba de agua retumbaba en el exterior donde la joven quería llegar, aunque sin saber bien qué hacer para esquivar una situación tan delicada como la que vivía.

Un fuerte olor a podredumbre embargó de nuevo sus sentidos, y la hizo perder el control de sus piernas provocando que se derrumbara en las escaleras, rodando sobre sí misma y golpeándose repetidamente en todo el cuerpo hasta el punto de no notar el cuerpo.

Cuando dejó de rodar su cuerpo quedó mirando hacia la salida, estaba muy cerca de la puerta principal, sus piernas separadas y los brazos extendidos no le respondían. Joanne cayó presa de la desesperación, gritando y con incesantes lágrimas rodando por sus mejillas una enorme sombra la cubrió. Cuando miró en su dirección solo pudo ver la silueta de algo que nadie nunca había podido ver y vivir para contarlo.

Piel color ceniza, ojos deshorbitados y enormes inyectados en sangre y unos grandes colmillos asomando de la caverna que suponía una boca de ese tamaño, fué lo último que vió Joanne antes de que la oscuridad invadiera su mundo.

Esa misma oscuridad invadió la ciudad de Brasov, sumiéndose en un profundo letargo, mientras una gran tromba de agua limpiaba las pestilentes calles desiertas, ahogando los ecos del grito desesperado de una joven.

2 comentarios

  1. Recopilación capítulos de introducción “Oscuridad Perpetua” « Enigmas y Misterios dijo:

    [...] Capítulo 1 – (Joanne) [...]

  2. Sir dijo:

    Somehow i missed the point. Probably lost in translation :) Anyway … nice blog to visit.

    cheers, Sir!!!

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