Capítulo 5 – La leyenda de un pasado (II)

25 Junio 2008 at 2:51 pm (1ª parte, Capítulo 5)

Los años pasaban y paulatinamente ambos seres se desarrollaban a un ritmo lento, muy lento para el resto de seres vivos, cuyas vidas pasaban, y no suponían nada más que fugaces destellos de luz que se apagaban rápidamente mientras la potente llama de su naturaleza crecía inexorablemente con el tiempo.

Muchas generaciones pasaron con esta situación, mientras ellos se desarrollaban progresivamente tanto física, como psicológicamente.
Sus cuerpos desnudos, a la luz del día eran difíciles de ver, puesto que raramente dejaban reflejar la luz del sol sobre su piel, que parecía deshacerse al contacto con su luz, afectándole sobremanera, y no aguantando por mucho tiempo su exposición.

Sin embargo, de noche reinaban a sus anchas. Sus cuerpos con el tiempo se tornaron mucho más grandes y atléticos, de anchas espaldas, fuertes y duros músculos, altura considerable y presencia intimidante.
En aspecto eran similares, hasta el punto de ser prácticamente imposible distinguirlos, de no ser por una diferencia que obviaba su personalidad.
Las protuberancias de las sienes se desarrollaron en Phento tremendamente convirtiéndose en dos impresionantes astas, que le conferían un aspecto aún más amenazador si cabe, mientras que en Carzas, tan sólo se desarrollaron unas pequeñas astas curvadas, que en lugar de amenazantes, le conferían un aspecto majestuoso.

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